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viernes, 30 de septiembre de 2016

Etimologías curiosas

azorar. De azor. Sobresaltar, asustar, conturbar, aludiendo al efecto que tiene sobre las aves la persecución del azor. (De modo que una persona azorada se siente igual que, por ejemplo, una paloma cuando es perseguida por un azor.)

capilla. Del latín medieval capella, 'capa pequeña o capucha', diminutivo de cappa 'capa', por alusión al trozo de su capa que san Martín de Tours dio a un pobre y al oratorio que se construyó en el lugar donde guardaban esta reliquia; y en recuerdo del calor que esa capa le procuró al pobre se llama veranillo de san Martín al corto período de buen tiempo que suele dispensar la atmósfera en fechas cercanas a la festividad del santo, que se celebra el 11 de noviembre.

cónyuge. Es palabra de la familia de yugo, y proviene del latín coniux, -ugis, formado a partir de iugum; literalmente, 'el que lleva el mismo yugo'.

galimatías. Del francés galimatias, y este del griego katà Matthaîon, 'según Mateo', por la manera, intrincada y prolija, con que este evangelista describe la genealogía de Jesús al comienzo de su evangelio.

murciélago. Proviene, por metátesis (cambio de lugar de un sonido en una palabra), de murciégalo, compuesto a su vez por ampliación de mur ciego, 'ratón ciego'.

santiamén. De las palabras latinas [...Spiritus]Sancti, Amen '[...Espíritu] Santo, amén', con que terminan algunas oraciones de la Iglesia; en su origen, la expresión 'en un santiamén' quería dar idea de la extraordinaria rapidez con que eran pronunciadas tales palabras.

simposio. Del griego sympósion, 'festín, reunión en la que se bebe'.

tutía. Variante de atutía, ungüento empleado con fines medicinales. La expresión no hay tutía (o no hay tu tía, falsa separación de la original) equivale, pues, a 'no hay remedio' o 'no tiene solución'. 

viernes, 24 de junio de 2016

Etimologías curiosas

candidato, ta. Del latín candidatus, que proviene a su vez de candidus, 'blanco', significado que se conserva, aunque sea en el lenguaje poético, en palabras como cándido o candor. Así pues, etimológicamente, candidato equivaldría a 'blanqueado' o 'el que está blanco, sin mancha', pero no por razones arbitrarias sino porque los antiguos romanos creían -no sé si también exigían- que cualquier persona que aspirara a ocupar un cargo público debía tener la conciencia limpia, esto es, blanca y sin mancha. Y de este color, el blanco, era la túnica o toga que el candidato debía vestir al presentarse o ser propuesto como tal.

derecho, cha. Del latín directus, del que proviene también directo. El término se ha asociado tradicionalmente a valores positivos: los derechos, complemento positivo de los deberes, enderezar 'poner derecho' (y lo mismo ocurre con otras palabras de la misma familia, como diestro y destreza, o en las frases hechas entrar con pie derecho, ser el ojo derecho). La acepción política tiene su origen en una sesión de la Asamblea Nacional francesa, celebrada en septiembre de1789, en la que los partidarios de mantener de hecho el poder absoluto del rey se sentaron a la derecha del presidente y los que estaban a favor de su derogación ocuparon los asientos de la parte izquierda.

izquierdo, da. Voz prerromana que el castellano tomó del vasco ezkerra y que desplazó muy pronto al término latino sinistru(m), conservado en el actual siniestro 'malintencionado, funesto, aciago' o 'suceso que produce un daño o pérdida material considerables'. Tanto el antiguo siniestro (el Cid interpretó como un mal presagio el hecho de encontrar una corneja "a la siniestra" en el camino de Vivar a Burgos) como el actual izquierdo se han teñido de connotaciones negativas (levantarse con el pie izquierdo).

mequetrefe. Probablemente, del árabe hispano *qatrás 'el de andares ufanos'; actualmente, según el DRAE, 'persona entremetida, bulliciosa y de poco provecho'

pánfilo, la. Del latín Pamphilus, obra literaria que, por su temática amorosa, debía de circular bajo mano o impresa en octavo o en pliegos pequeños de forma semiclandestina, y de ahí panfiletus, 'panfleto'; el título de dicha obra proviene del griego pamphilos, 'que es amigo de todo, bondadoso', y actualmente 'cándido, bobalicón'.

perillán, na. De Per o Pero (formas antiguas de Pedro) e Illán (forma antigua de Julián); hoy, 'persona pícara, astuta'.

tunante. De tunar 'andar vagando en vida libre", y este de tuno, 'pícaro, bribón, taimado'.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Etimologías curiosas

calzoncillo. Diminutivo de calzón, que proviene del latín vulgar calcea 'media', derivado a su vez del latín calceus 'zapato'. Los romanos, que empezaron a usar las medias por influencia de los germanos, recurrieron, así pues, a un derivado de 'calzado' para denominarlas. En la época medieval -y sigo a Joan Corominas en su impagable Breve diccionario etimológico de la lengua castellana- las medias se fueron llevando cada vez más largas, hasta cubrir desde los pies a la cintura. Posteriormente, en el siglo XVI, al dividirse esta prenda en dos partes, recibió también nombres diferentes: calzas o calzones -y de ahí calzoncillos- la que cubría el abdomen y parte de los muslos, calcetas o medias calzas -abreviadamente, medias- la que envolvía el resto de la pierna y el pie. (Según refiere E. R. Curtius en su ya clásico libro Literatura europea y Edad Media Latina, el uso de los calzoncillos fue objeto, allá por el siglo XII, de polémicas y rencillas entre la orden del Císter y la orden de Cluny: san Benito había declarado superflua esta prenda de vestir, permitiéndola solo para los viajes, pero los monjes cluniacenses parece que se desviaron de tal precepto benedictino; los cistercienses no tardaron en reprochárselo, lo que aprovecharon a su vez aquellos para acusar a estos de no llevarlos para así "estar más prontos a la deshonestidad").
canícula. Del latín canicula 'perrilla', diminutivo de canis 'perro, can'; en la constelación del Can Mayor hay una estrella, Sirio, que en los primeros días de agosto asoma en el horizonte al mismo tiempo que el sol, como una perrilla que siguiera a su dueño, y de ahí el significado de la palabra: 'período del año en que es más fuerte el calor' (canijo, 'pequeño', tiene el mismo origen).
canonizar. Del latín canon, y este del griego kanon 'tallo, varita', 'regla, norma' y 'catálogo, lista'. Para "canonizar" a alguien, esto es, para declararle solemnemente santo e incorporarle al "canon" o lista de los santos, se le somete a un proceso "canónico" (conforme a las reglas y sagrados cánones); este proceso, caso único en el mundo, no puede perderse, es decir, no admite un fallo negativo, aunque sí puede interrumpirse: Felipe IV, por ejemplo, inició en 1650 y 1655 el proceso de canonización del cardenal Cisneros, que todavía no se ha concluido.
cantimplora. Del catalán cantimplora, antiguamente cantiplora, compuesto de canta i plora 'canta y llora', por el ruido que hace la cantimplora al gotear, según Joan Corominas.
coco. Del portugués côco, fantasma para meter miedo a los niños que lleva, a modo de cabeza, una calabaza vacía. Al fruto del cocotero se le dio este nombre porque la cáscara, con sus tres agujeros, se parece a una cabeza con ojos y boca como la del fantasma infantil.
ilusión. Del latín illusio, -onis 'engaño', 'burla' (de donde iluso como equivalente a 'engañado, burlado').
museo. Del latín museum 'lugar consagrado a las musas', 'edificio dedicado al estudio', y este del griego museion.
oficina. Del latín officina 'taller, fábrica', derivado de officium 'oficio'.
pordiosero, ra. De la expresión por Dios, usada para pedir limosna, con el sufijo -ero, -era propio de los nombres de profesión.
postre. Del latín poster, -eri 'que viene después' (posterior, postrero, postrimería... comparten la misma raíz).

viernes, 2 de octubre de 2015

De la belleza

La belleza, nadie diría nunca lo contrario, ha de ser pura, incontaminada, libre, sin ataduras ni sujeciones de ningún tipo. El cisne, por ejemplo, su blancura inmaculada, no admitiría ni una sola sombra (Rubén Darío vio en la forma de su cuello un signo de interrogación, que a él le remitía a las grandes preguntas: de dónde venimos y, sobre todo, a dónde vamos…). Siguiendo este razonamiento, también las palabras que designan la belleza habrían de serlo, puras e incontaminadas, qué menos se les puede pedir. Y a ello vamos, empezando por los adjetivos, que quién sabe si no nos depararán alguna sorpresa:

bello, lla, del latín bellus, "que tiene belleza": parece que no hay nada que objetar.

bonito, ta, diminutivo de 'bueno',  que proviene a su vez del latín bonus: bonito por 'agradable', 'útil', 'bondadoso'...

guapo, pa, del latín vappa, que significaba "vino estropeado", y también "hombre vil" y "vagabundo"; guapo se aplicó asimismo al 'rufián', al 'chulo', al 'granuja'...

hermoso, sa, del latín formosus, "dotado de hermosura".

lindo, da, del latín legitimus, equivalente a "completo, perfecto" (la forma culta, en cambio, 'legítimo', adquirió el significado de "conforme a la ley").

precioso, del latín pretiosus, y este de pretium, que en castellano dio 'precio': la belleza, así pues, mezclada con el "valor pecuniario en que se estima algo".

De manera que podemos dejarlo casi en un empate: tres a tres. 

martes, 30 de junio de 2015

Etimologías curiosas

Deambulando de acá para allá por las páginas del diccionario, puede entretenerse uno preguntando por la etimología de las palabras, y la curiosidad, que es siempre bien recibida en cualquier libro, quedará en más de una ocasión sorprendida y satisfecha.
Sirvan como botón de muestra las seis palabras siguientes:

adefesio. De la expresión latina ad Ephesios, ‘a los habitantes de Éfeso’, título de una epístola dirigida por san Pablo a los habitantes de esa ciudad de Asia Menor (actual Turquía), en la que, durante su predicación, había sufrido grandes penalidades. Empleada hasta el siglo XVI como locución adverbial con el significado de ‘en balde’ o ‘disparatadamente’, pasó a significar después ‘prenda de vestir o adorno ridículo’ y ‘persona de aspecto feo o ridículo’.

bigote. Del alemán bi God, ‘por Dios’, especie de juramento empleado a manera de apodo para llamar a las personas con bigote, algo que era habitual entre los antiguos pueblos germánicos. Cuenta además la leyenda que, antes de entrar en batalla, los soldados se llevaban la mano al susodicho bigote, símbolo de la hombría y el valor, y proferían esas dos palabras, bi God, para darse ánimos e infundirse coraje.

busilis. O sea, el punto en que radica la dificultad o el interés de una cosa. Viene de la expresión latina in diebus illis, inicio frecuente de los textos latinos del evangelio que se leían en la misa; alguien que no entendía su significado (‘en aquellos días’) debió de suprimir las dos primeras sílabas –in die- y amalgamar las restantes –bus illis: busilis-, formando así la nueva palabra, ‘busilis’.

espabilar (o despabilar). Originariamente, “quitar la pavesa o la parte ya quemada del pabilo o mecha a velas y candiles”. El pabilo, la mecha de la vela, es palabra que proviene del latín papyrus, ‘papiro’, planta cuya hojas se empleaban con esa función. Modernamente, equivale a “avivar y ejercitar el entendimiento o el ingenio de alguien, hacerle perder la timidez o la torpeza”.

mamotreto. Del latín mammothreptus, y este del griego μαμμόθρεπτος, literalmente 'criado por su abuela', y de ahí, ‘gordinflón’, ‘abultado’, por la creencia popular de que las abuelas crían niños gordos y lucidos. En castellano se usó primero para designar un libro o un cuaderno grande y pesado, por lo general de poco provecho.

pontífice. Del latín pontifex –icis, literalmente “el que hace puentes”, y que designaba en un principio al alto funcionario romano encargado de cuidar el puente del río Tíber. San Bernardo, en la Edad Media, explicó que el pontífice es el puente entre Dios y los hombres, entre el cielo y la tierra, y de ahí que el arco iris, el puente celeste, sea el símbolo del pontificado.

lunes, 22 de junio de 2015

Palabras castellanas de origen catalán

Aunque en estas cuestiones conviene andar con pies de plomo, parece comprobado que, de entre las lenguas peninsulares, la que más palabras ha aportado al vocabulario del castellano ha sido la catalana.
Anoto a continuación las que, procediendo con toda seguridad del catalán -bien que en algunos casos las haya tomado este de otra-, son de uso más frecuente o conllevan algún motivo de interés o curiosidad. Figura entre paréntesis el término catalán del que se han formado:

1  alioli (allioli, literalmente ‘ajo y aceite’; el equivalente castellano es ajiaceite, que el DRAE define como “composición hecha de ajos machacados y aceite”)
2  añoranza (enyorança)
3  añorar (enyorar)
4  bajel (vaixell, que es en catalán el término común equivalente al ‘barco’ castellano)
5  barraca (barraca)
6  cantimplora (cantimplora)
7  capicúa (cap-i-cua, literalmente ‘cabeza y cola’)
8  chafardero, ra (xafarder, equivalente a ‘chismoso, cotilla’)
9  clavel (clavell)
10 cohete (coet)
11 confite (confit)
12 congoja (congoixa)
13 convite (convit)
14 cordel (cordell)
15 esquirol (esquirol, término que procede de L'Esquirol, localidad barcelonesa de donde eran originarios los obreros que, a fines del siglo XIX, ocuparon el puesto de trabajo de sus vecinos de Manlleu durante una huelga, y de aquí el significado de ‘trabajador que no sigue una huelga o que ocupa el puesto de un huelguista’; la primera acepción de esta palabra en catalán es ‘ardilla’)
16 faena (faena, en catalán antiguo, y actualmente feina)
17 fango (fang)
18 forastero, ra (foraster)
19 granel (granell)
20 grapa (grapa, y este del franco krappa, ‘gancho’)
21 gresca (del catalán antiguo greesca, gresca en catalán actual)
22 guante (guant, y este del franco want)
23 manjar (del catalán antiguo manjar, hoy menjar)
24 mercería (merceria)
25 moscatel (moscatell)
26 muelle (moll, con el significado de ‘obra construida en la orilla de un mar o de un río para facilitar el embarque o desembarque de personas y mercancías’)
27 novel (novell, ‘nuevo, que comienza a practicar un deporte o una profesión’)
28 paella (paella, que, en catalán, además de ‘plato de arroz’, significa también ‘sartén’)
29 papel (paper, y este del latín papyrus)
30 picaporte (picaportes, literalmente 'llama a las puertas', aldaba)
31 pincel (pinzell)
32 porche (porxe)
33 prensa (premsa)
34 reloj (del catalán antiguo y dialectal relotge, hoy rellotge, y este del latín horologium, ‘reloj de sol o de arena’)
35 retal (retall)
36 retrete (retret, literalmente ‘retraído, escondido’; en castellano, originariamente, designaba el “aposento pequeño y recogido en la parte más secreta de la casa y más apartada”, según la definición de Covarrubias)
 37 sastre (sartre, sastre, y este del latín sartor, -oris)
 38 semblante (semblant, y este del latín similans, -antis, con el significado de ‘cara’)
 39 trébol (trébol)
 40 viaje (viatge)