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sábado, 10 de octubre de 2015

Otoño

Los caminos del otoño… Da lástima pisarlos. Me dan ganas a veces de quitarme los zapatos y andar descalzo sobre las hojas. Procuro caminar despacio y con suavidad, para no aplastarlas, pero, aun así, tengo la impresión de estar haciendo algo indebido, como si paseara con las botas sucias por los pasillos alfombrados de un palacio.
¿Quién le pinta los colores a las hojas? Las hay amarillas, doradas, marrones, del color del oro viejo, del rojo de las crestas de gallo, del anaranjado del atardecer, del cobre que recubre por dentro los calderos antiguos…
¿Por qué los árboles se desprenden de las hojas antes de que llegue el frío? ¿Recompensan así, proporcionándole abrigo, al redondel de tierra que sombrean en el buen tiempo? ¿Para tener al viento entretenido por los caminos? ¿Les estorban acaso para dormir el sueño blanco del invierno?
Hojas que se amontonan como monedas antiguas sin valor, hojas que vagan por el aire como si fueran pensamientos sin dueño, hojas sobre las que caminan las estrellas cuando bajan por las noches a refrescarse los pies en el rocío…
Párpados desprendidos, alas rotas, ideas perdidas, pájaros asustados que estuvieran aprendiendo a volar, monedas con las que pagan los árboles el sustento que da la 
tierra a sus raíces.   

1 comentario:

  1. Las hojas se caen para que alguien como tú escriba sobre ellas.

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